La limpieza ecológica comienza por casa

0
1049

La presencia de agentes físicos, químicos y biológicos no controlados y de difícil degradación en la naturaleza afectan nuestro medio ambiente haciéndolo peligroso para la vida. Ese peligro en el ambiente, nos afecta tanto como a los demás seres vivos que nos rodean.

Se dice que “la educación comienza por casa” y el uso de substancias toxicas en la vida diaria, hoy día, está siendo considerado como el principal objetivo en el control por la conservación de un medio ambiente sano.

Agentes químicos y detergentes

Tal es el caso de los detergentes y demás agentes químicos empleados por nosotros en casa y que, sumados a la selección clasificada de los desechos, contribuyen con mejorar las condiciones de vida de los seres humanos en las grandes ciudades.

La limpieza ecológica no es algo nuevo, resulta en muchos casos muy simple y se remonta a los tiempos de nuestras abuelas.

La mayoría los productos de limpieza para el hogar están elaborados con sustancias tóxicas para la salud y el medio ambiente. Contienen colorantes químicos, fragancias artificiales, productos corrosivos como lejía, amoníaco y agentes antibacterianos; todos ellos contaminantes y de difícil control una vez que se encuentran en el ambiente.

Muchos de estos productos utilizados para la limpieza casera, ocasionan contaminación del aire, debido a los gases tóxicos que generan y que, en algunos casos, causan irritación de las mucosas, los ojos y los pulmones; produciendo además contaminación de las aguas descargadas en las redes de aguas residuales que desembocan en los ríos y mares.

Clasificación de residuos domésticos

Todo material considerado como desecho y que se necesita eliminar es llamado residuo. Su eliminación tiene como fin evitar problemas sanitarios o medioambientales y recuperar o reciclar todo aquello que se pueda reutilizar. Los residuos generados en los hogares como consecuencia de las actividades domésticas se consideran como residuos domésticos.

Vivimos en un contexto en el que la producción de residuos se encuentra en continuo aumento y la actividad económica vinculada a ellos alcanza cada vez mayor importancia.

Existe la conciencia general del reciclado de residuos bajo el principio de clasificación de éstos antes de proceder a su eliminación. Existen distintas clasificaciones, en función de su origen, composición, peligrosidad, etc.

Los residuos o desechos sólidos, llamados comúnmente “basura”, los podemos clasificar según su composición:

Residuos biodegradables: como su nombre lo indica, son aquellos derivados de la preparación de los alimentos en la cocina, tales como sobras de comida y similares. No son residuos contaminantes ya que se degradan rápidamente.

Materiales reciclables: aquí se incluyen todos los que puede ser reciclados, es decir materiales como el papel, vidrios, botellas plásticas, latas, metales, piezas de plástico, metal o madera en particular, etc.

Residuos inertes: son todos aquellos residuos que proceden de una construcción, tales como el caso de suciedad o polvo, escombros, piedras, bloques rotos, ladrillos, etc.

Residuos compuestos: incluye prendas de vestir y textiles en general.

Residuos peligrosos: los residuos domésticos peligrosos son generalmente desechos tóxicos, como es el caso de medicamentos, componentes electrónicos, pinturas y barnices, bombillos y tubos de luz, aerosoles, fertilizantes y plaguicidas, pilas y baterías, etc.

Existe toda una normativa para la deposición de sólidos en cada país, que es recomendable conocer para contribuir con la limpieza del ambiente para una vida sana.

Comentarios

Dejar respuesta